Tony Stark es un vendedor de armas que un día se da cuenta de toda la destrucción que generan sus productos. Desde entonces verá las cosas de otro modo.
Billy trabaja ya en Nueva York, la gran ciudad, y parece haber olvidado sus malas experiencias con los gremlins. Pero su reencuentro con Gizmo le traerá situaciones ya vividas anteriormente.
Si algo caracteriza a las secuelas, es que deben ofrecer más que su predecesora. ¿Y qué puede superar a un pueblo rural invadido por los gremlins? Efectivamente, Nueva York. Joe Dante vuelve a retomar la idea de estos bichos y la lleva más allá, tanto en el escenario como en las situaciones individuales.
Y es que esta secuela se ríe de las secuelas, empezando por ella misma. La escena en la que un crítico habla mal de la primera Gremlins es fantástica. Estos bichos son más numerosos, más malos y más listos. El tono de suspense y acción de la original es reemplazado por una sucesión continua de gags y de parodias con los animales verdes como protagonistas.
El reparto principal es el mismo que en la precuela, con añadidos de caras famosas como Christopher Lee o John Glover.
Para la música, se volvió a contar con Jerry Goldsmith, quien reutilizó los temas de la primera parte y añadió otros más dinámicos, e incluso se atrevió a parodiar su propio Rambo. Ficha IMDB
Lo Mejor. Su espíritu gamberro. Lo Peor. Algunos gags no están muy bien conseguidos.
¿Recomendable?Hay que tomársela como lo que es, puro divertimento.
Por Navidad, a Billy le regalan un lindo animalito, de nombre Gizmo, que es una delicia. Pero Gizmo tiene tres normas: que no le de la luz, no puede mojarse y absolutamente prohibido dar de comer después de media noche. Incumplir alguna de esas normas podría tener consecuencias fatales.
Todo un clásico de los años 80 que ha sabido envejecer bastante bien. Al frente están Steven Spielberg y Frank Marshall como productores, Chris Columbus como guionista y Joe Dante como director. Dante es un referente en el cine fantástico de la década, y eso se nota a la hora de desarrollar la película.
Sin embargo, los verdaderos protagonistas son los Gremlims, malvados como nadie, pero en el fondo entrañables y queridos por el espectador. En una época donde no había planos por ordenador, el diseño de las criaturas es magnífico y 20 años después aún pueden reivindicarse.
Para la banda sonora, Jerry Goldsmith compuso una melodía inconfundible, para los gremlins malos, complementada con una más pausada, a modo de nana, que se corresponde con el tema de Gizmo.
Un grupo de actores se trasladan a la selva vietnamita para rodar una película de guerra. Pero las cosas se torcerán y deberán librar una batalla de verdad.
Ben Stiller vuelve de nuevo a la carga con lo mejor que sabe hacer: comedias. Pero algunas le salen más graciosas que otras. La que nos ocupa es de las flojas. Parte de una buena idea, con todos los elementos a su favor (actores, temática, escenarios), pero su guión entra en barrena pasado tan solo quince minutos de metraje.
Uno de sus puntos fuertes es sin duda su reparto. Stiller tiene amigos en Hollywood, y no duda en pedirles que colaboren en este divertimiento. Así, nos encontramos a un Tom Cruise calvo, gordo e hijo de puta (lo han adivinado, productor de cine), o a Robert Downey Jr de color negro y con una actuación desternillante.
Las referencias al modus operandis del Hollywood actual son constantes, con detalles más o menos frikis para los más ídems de la sala. Pero más allá de eso (y de mucho petardo y humo), la película se deshace como un hielo al sol del desierto. Afortunadamente, son apenas 75 minutos que pasan rápido.
Por último, me gustaría decirle al que le ha puesto el sobrenombre a "Tropic Thunder, una guerra muy perra", que como le vea por la calle le parto las piernas, por mentecato.
Rob Fleming es el propietario de una tienda de discos de dudoso éxito a quien le deja su novia. Esto llevara a Fleming a replantearse su vida amorosa acompañado de su pasión en la vida: la música.
Con "Alta Fidelidad" nos muestra su lado freak, adaptando una novela homónima de Nick Hornby. Cuenta el film con un reparto de lo más interesante, desde un estupendo John Cusak al frente hasta un Tim Robbins a lo Steven Seagal. El desarrollo de la historia se basa en el diálogo-monólogo entre el protagonista y el espectador, quien se convertirá en su cómplice.
La banda sonora es un compendio de canciones de todos los gustos y estilos, que reflejan el estado de ánimo del protagonista y de los que le rodean.