Al finalizar la guerra civil, el periodo de represión franquista fue duro. En la madrugada del 5 de agosto de 1939, noventa personas fueron fusiladas, trece de ellas mujeres.
Emilio Fernandez Lázaro cambia la comedia musical por este dramón de dimensiones épicas que nos cuenta la historia de trece mujeres apresadas al finalizar la guerra. Para ello cuenta con un elenco de jóvenes actores, donde destacan Pilar López de Ayala y Marta Etura. Pero entre tanto joven actor, suele haber gente que no está a la altura, con interpretaciones muy forzadas (de Fran Perea mejor ni hablar).
Es ésta una película con medios, donde la dirección artística está a gran nivel y el apartado técnico sabe lo que hace.
Aquí, el principal problema lo encontramos en que, en el último tercio de la película, todo está hecho para conmover al espectador, tirándose éste más de cuarenta minutos llorando. Sin embargo, da la impresión de que Lázaro levantó la mano en su final, suavizándolo y quitándole carga emocional, suponemos que para no acabar de destrozar el corazoncito del público.
Roque Baños se encarga de musicalizar el film, con una bonita partitura, muy melódica y tranquila, que ayuda a potenciar el dramatismo de la obra.
Óscar vive tranquilamente en su enorme apartamento, sucio y desordenado, hasta que Félix, maniático del orden, acabará viviendo con él. Nadie pensó en las consecuencias…
Jack Lemmon y Walter Matthau de nuevo juntos al servicio de una comedia de situación que se basa en la actuación de ambos. Con papeles muy bien definidos y excelentemente interpretados, Lemmon y Matthau se complementan a la perfección.
El guión se apoya en los contrapuntos de las dos personalidades, y la forma de responder ante la misma situación, dando lugar a hilarantes gags visuales y verbales.
Mil veces parodiada posteriormente, su famosa melodía ha quedado en el recuerdo para referenciar a este tipo de insólitas parejas.
Tres personajes en distintas épocas deberán buscar el secreto de la eterna juventud, cada uno por diferentes motivos.
Darren Aronofsky ya sorprendió al mundo con su inexplicable Pi y su agobiante y pesimista Réquiem por un Sueño. Aquí da una vuelta más para firmar una inexplicable y pesimista historia.
No sabemos qué pretende contar Aronofsky, y mucho menos cómo nos lo quiere contar. Secuencias sin relación se suceden y se entrecruzan, dando lugar a un sinsentido que desconcierta al espectador. Tras un comienzo difícil de seguir, uno consigue coger el hilo de la historia (más o menos) hasta que llegamos al final donde los tres personajes se convierten en uno y el espectador se convierte en un pasmarote, viéndolas venir sin saber muy bien como reaccionar.
Al frente de este enigma está Hugh Jackman, que demuestra que hay vida más allá de Lobezno, y Rachel Weisz, que demuestra… poca cosa, la verdad.
Aunque si algo debemos destacar es la magnífica partitura creada por Clint Mansell, que ya cautivó al público con la citada Requiem por un sueño [escuchar] (aunque muchos crean que es del trailer de Las Dos Torres), y que aquí vuelve a una base melódica sencilla que repite continuamente con multitud de variantes hasta el éxtasis final.
Lo Mejor. Su música y Hugh Hackman Lo Peor. Que no nos enteremos de qué va la corrida.
¿Recomendable?Solo para esas pandillas de metafísicos y metastásicos que saben apreciar, sobre el resto de los mortales, la obra maestra que tenemos delante.
En la vieja Inglaterra, un joven enamorado le promete a su amada ir a buscar una estrella fugaz recién caída. Pero la estrella cayó al otro lado del muro que da la entrada a un mundo mágico. Para llevar la estrella a la chica, deberá sufrir más de la cuenta…
Interesante película de fantasía, que aunque en un primer vistazo pueda parecer una mezcla de LOTR + Narnia + Harry Potter, muy pronto se desmarca para seguir un estilo propio y sorprendente.
Es sorprendente ver como LOTR cambió la forma de hacer cine de fantasía. Stardust no iba a ser una excepción. Multitud de detalles recuerdan a la trilogía del Anillo: planos aéreos, cámara lenta, diseño de personajes… Sin embargo, salvando esos elementos (que son unos cuantos, sí) muy poco hay de copiado en este film.
Cuenta con un prestigioso reparto, con Michelle Pfeiffer al frente, tan guapa como malvada, además de un Robert de Niro que se ríe de si mismo y Claire Daines que recuerda en demasía a la delicada Gwynett Paltrow. Además, pequeños cameos de Peter O'Toole y Ruper Everett completan las caras conocidas. Para el protagonista masculino, un hasta ahora desconocido Charlie Cox, que no lo hace mal del todo.
A pesar de tener un presupuesto bajito dentro del género, la película no da la sensación de cutre ni mal hecha. Sus efectos especiales son notables y sus decorados disimulan con eficacia el cartón-piedra.
De su banda sonora se hizo cargo el semi-desconocido Ilan Eshkeri, que, como no podía ser menos, evoca también el estilo y los acordes de Frodo y compañía. Poco original (también podemos escuchar al Drácula de Kilar) pero eficiente composición con un par de temas estupendos y que en su conjunto, y a pesar de sus similitudes, se hace muy agradable a la escucha.
Lo Mejor. Resultó gracioso el grupo de fantasmas. Lo Peor. Que todas intenten continuar el legado de Peter Jackson ¿Recomendable?Fantasía bien hecha y sin grandes pretensiones, que quizás pueda decepcionar a los más puristas.
Un dependiente de New Jersey, en su día libre, debe acudir a abrir la tienda donde trabaja. Junto a su mejor amigo, que trabaja en el videoclub de al lado, tendrá un día de lo más movidito, donde su frase favorita será: "yo no tenía que estar hoy aquí"
Kevin Smith debuta en la dirección con esta película de cuatro euros sustentada en un inteligente guión con algunos diálogos brillantes. Rodada en blanco y negro, Smith sentará sus referencias clásicas, como los cómics o las películas. También aparecerá por primera vez su pareja de personajes de Jay y Bob el Silencioso, que posteriormente sabrá explotar comercialmente.
Se nota que es una película de bajo presupuesto tanto por su dirección, sus interpretaciones, sus decorados o su montaje. Sin embargo, su corta duración y su ingenioso guión contrarrestan este déficit.
De nuevos nuestros amigos juntos, esta vez en periodo vacacional, donde se irán a trabajar a un complejo residencial.
Mismos esquemas para esta continuación, fruto del inesperado éxito de la primera. Historia aún más ñoña, las escenas se suceden esperando a los números musicales, muy convencionales. El reparto repite con un trabajo aceptable.
Los decorados y las escenografías están más trabajadas. Las canciones son muy parecidas a sus predecesoras, con diversos estilos, fácilmente pegadizas y de plana lírica.
Laura y Carlos deciden abrir una residencia para niños en un antiguo orfanato. Pero misteriosamente, su hijo desaparecerá y éstos no descansarán hasta encontrarlo.
Ópera prima de J.A Bayona que supuso todo un éxito en la taquilla española, que se sumerge en el género del terror paranormal. El director compone planos y coloca la cámara de tal manera que da la impresión que busca la autocomplaciencia ("mirad este plano, me molo mogollón"), pero que no inventa nada nuevo. Y es que poco nuevo hay en esta película. Con demasiadas similitudes a Los Otros (la ambientación, vestuario, los giros argumentales...) , el guión no puede escaparse de ciertos tópicos que restan puntos al global.
El reparto está a un buen nivel, encabezado con una Belén Rueda que tiende a la sobreactuación.
Donde sí destaca la película es en el apartado técnico, donde se nota una buena producción (con Guillermo del Toro en ella) y los buenos profesionales que están detrás.
En la parte musical, Fernando Velázquez crea una melódica partitura, con toques de terror propios del género, pero que destaca por un bonito tema principal, que recuerda en formas al de El Laberinto del Fauno, y que el autor no se cansa de repetirlo durante todo el metraje.
En definitiva, una película interesante, con algún momento de buen cine y con un final muy cogido por los pelos, que demuestra que tener un buen padrino hace mucho.