
Oliver Stone se mete en camisa de once varas y firma este dramón que supura sentimentalismo barato y lágrima facil. Aunque la vendieron como la aventura de unos rescatadores, es en realidad el drama de dos rescatados y sus familias, ante la angustia de la incertidumbre.
Aparte de que el guión sea bastante plano y tópico (y en ocasiones estúpido), Stone inunda la película de planos inutiles y previsibles, abusando de la cámara lenta y los flashback.
Craig Armstrong compone una melódica e intimista partitura que huye del sinfonismo épico, con un tema central a piano (y sus variaciones) que se oirá demasiado en la película.
Ficha IMDB
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Lo Mejor. Los primeros veinte minutos
Lo Peor. ¿Jesucristo aguador?
¿Recomendable? Aburre, y eso es lo peor que le podía pasar








